body Art: 21 de junio de 2008 - 25 de noviembre de 2009

"body Art" se estrenó el sábado 21 de junio de 2008 en ElKafka Espacio Teatral y se despidió del público el miércoles 25 de noviembre de 2009.
Sus actores, director y allegados, ¡la extrañamos!
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sábado, 11 de octubre de 2008

Crítica de Alejandro Cruz, en La Nación.

Hoy, 11 de octubre, se publicó en la edición impresa de la sección de espectáculos de La Nación, la crítica de nuestra obra, escrita por Alejandro Cruz, que la calificó de Buena.
Agradecemos encarecidamente al Señor Alejandro Cruz por su apoyo al espectáculo, y por haber asistido a la función de prensa. Verdaderamente con está crítica nos está dando una mano enorme. Muchas gracias, Alejandro.
Para ver el artículo desde su página original, por favor, clickee aquí.

Un amor desbocado
En Body Art, dramaturga y director crean un mundo atractivo

Sábado 11 de octubre de 2008 Publicado en edición impresa
Calificación LA NACION: Buena.

FOTO Colloca y Rodríguez Seoane, en acción

Body Art , de Sol Rodríguez Seoane. Con María Colloca, Ramiro Giménez y Sol Rodríguez. Escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde. Diseño de iluminación: Andrea Czarny. Dirección: Miguel Israilevich. Sábados, a las 23.30, en El Kafka. Duración: 65 minutos. En la Web: elsindromedelbodyart.blogspot.com.
Nuestra opinión: buena

En Body Art dos personajes reconstruyen un vínculo amoroso entre una artista plástica con dejos vanguardistas y su asistente de perfil bajo, que, con el tiempo, irá ganando fichas hasta convertirse ella misma en otra artista con aires de modernidad, cierta cosa snob , disimulados toques mercantilistas y esa pizca de incomprensión permanente tan insoportablemente adorable. Así son estas chicas salidas de la imaginación de Sol Rodríguez Seoane, por cuyo trabajo obtuvo el premio Primera Obra, que organizaron Argentores y el Instituto Nacional del Teatro.
Como movimiento artístico, el body art , que en lo sesenta tuvo su momento de mayor auge, remite a los procesos artísticos en los que el artista en cuestión toma a su propio cuerpo como soporte de la obra. En ese sentido, a juzgar por la puesta, hay pocas conexiones entre el movimiento artístico como tal y la obra. A lo sumo, es posible pensar que el soporte de la obra es la memoria de estas especies de Thelma y Louise, la capacidad que tienen de recordarse y de confrontarse en el marco de una gran vernissage armada para desmontar el amor que las unió apasionadamente.
En la puesta de Miguel Israilevich, el trabajo alcanza un buen ritmo y un cuidadísmo marco escenográfico que -junto al vestuario, la iluminación y las proyecciones- transforman el espacio escénico casi en una instalación en la cual las dos actrices, María Colloca y la misma Sol Rodríguez Seoane, logran desplegar una variedad de recursos actorales que sirven para que Elène y Aimée transiten una rica gama de matices.
Durante toda la obra, circula por allí un joven que podría ser una especie de álter ego de Andy Warhol (verdadero gurú de una de ellas) que sólo dirá algunos textos al final de la obra. Claro que -sea por lo desdibujado que está el personaje, por la marcación actoral o por la interpretación- pareciera no estar justificada su presencia en escena. De todos modos, si la apreciación fuera cierta, no palidece el resultado final de un trabajo a cargo de una dramaturga y un director que están haciendo sus primeras armas, y que con Body Art supieron crear un mundo sumamente atractivo en el cual el amor desbocado de estas dos desbocadas se contrapone con el atractivo minimalismo de la puesta.

Alejandro Cruz

miércoles, 1 de octubre de 2008

Siguen las críticas de lujo. Hoy: Lucho Bordegaray.

El Señor Lucho Bordegaray nos escribió esta excelente crítica en su blog, Montaje Decadente. Nuestro más sincero agradecimiento, por haber venido a la función de prensa, y por apoyarnos en nuestra actividad. Mil gracias, Lucho.
A continuación transcribimos la crítica completa. Clickee en el título del artículo para leerlo desde su página original.

martes, septiembre 23, 2008
teatro // body art, de Sol Rodríguez Seoane, según Miguel Israilevich

Dos artistas plásticas, Elène y Aimée, tras años de trabajar juntas se despiden públicamente exhibiendo su historia. La invitación no es “Pasen y vean”, sino “Pasen y mírennos”: cómo se conocieron, cómo se engañaron, cómo accedieron al reconocimiento, algunos objetos relacionados con distintos momentos de sus vidas, fotos. Todo es mostrado con frivolidad; incluso René –ese muchachito que entra en sus vidas y repercute de tan distinto modos en una y en otra– parece asumir naturalmente su condición de “souvenir” o, a lo sumo, de mascota que opina.Pero Elène y Aimée ni siquiera pueden ver su historia, sino una sucesión de acciones que no siempre las trascienden porque, insertas en un mercado estúpido que pide cotización pero no talento ni trabajo, ellas mismas son sus principales y propias obras; que ya ni siquiera algo provocado en sus cuerpos, sino sus vidas, como si fueran una casi permanente performance. Tenemos, entonces, es una exposición amontonada de momentos. Nada más. Que quizás eso sean sus vidas: acumulación pero no desarrollo. Lo terrible que subyace a esta inteligente propuesta es que ofrece una muy profunda observación de los tics del mundillo del arte: la lene anécdota que aquí es representada como teatro, es entendida por algunas personas como arte. Y aun más: es comprado. Lo que nos recuerda que los extremos, antes de resultar peligrosos, siempre se muestran ridículos.El texto de Sol Rodríguez Seoane (en su debut como autora) describe con incansable minuciosidad este excéntrico trío o dúo extendido sin contraponer nada a la mirada superficial de los personajes: son ellas y él, y eso es suficiente para ver cómo se han construido y cómo se han derrumbado.Hay, sin dudas, un responsable proceso de creación detrás de esta puesta. La misma autora interpreta a la aparentemente recatada Aimée, María Colloca es la potente Elène, en tanto que Ramiro Giménez asume el rol de René, y los tres dan lucimiento al relato por encima de los particulares brillos de sus personajes. El original diseño de la escenografía (obra de Cecilia Zuvialde, al igual que el vestuario) crea un espacio tan funcional como acorde al evento representado. Con una cuidada dirección, Miguel Israilevich (debutante en ese rol) ha logrado generar un espectáculo sin estridencias, donde todo aporta armoniosamente al conjunto.Una pieza inevitable para quienes conocen ese ambiente y sepan darle una mirada incluso a sus limitaciones, y también para quienes deseen asomarse a esa hoguera de vanidades en la que hay poco de real por fuera del dinero que genera. Encontrá la ficha artística y técnica y la información de las funciones de Body art en este link a Alternativa Teatral.

Publicado por Lucho Bordegaray en 20:17

sábado, 20 de septiembre de 2008

Más críticas de la obra. Diego Braude en Imaginación Atrapada.

Diego Braude vino a ver la obra y nos hizo una crítica en la página Imaginación Atrapada. Muchas gracias Diego por venir a vernos!!
Para ver la publicación desde la página de origen, por favor haga click aquí.

"Body Art": Sublimar el dolor

por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

El body art tuvo su auge allá por los ´60s, época de experimentación en todo sentido, tanto en lo estético como sobre el propio cuerpo. Es esto último, precisamente, sobre lo que se apoya el body art: la investigación sobre el cuerpo, así como también convertirlo en un objeto estético. La combinación de ambas intenciones volvían al cuerpo un cruce de discursos; se testeaban sus resistencias, su capacidad de mutar, de soportar, de sentir.
Un espacio marcado, mapeado. Dos mujeres, energías distintas (una más móvil y dispersa, la otra más concentrada y fija sobre el suelo), una historia de amor contrariado, destinado a la tragedia, como todas las relaciones de esa época. Una de ellas se hace famosa por su body art, que había comenzado de la manera más impensada: cuando, de joven, se tajeaba los brazos. La otra, que primero quiso ser discípula y digna de amor (¿o acaso sólo quería la atención de quien veneraba?)
Un cuerpo que no tolera el sufrimiento se mutila. Un cuerpo que sublima la mutilación resignificándola como arte. Un cuerpo que busca decir presente, estar. El body art no como búsqueda, sino como síntoma.
Las dos mujeres narran su historia, de tiempos y contratiempos, de pérdidas de memoria, de reencuentros, descubrimientos y redescubrimientos. A su alrededor, arte conceptual, otra marca de los ´60, y un joven que, en algún momento, es de suponer que habrá de cumplir otro rol que no sea el de meramente registrar lo acontecido. También ellas son performers de su propia narración; se presentan para, relato mediante, representarse.
En medio de tanto concepto, del neón, las ironías de lo kitsch, las marcas en el piso que le dan un aire racional al espacio, las proyecciones, las canciones, el sentimiento queda casi como algo anecdótico. El arte conceptual casi como un reverso del body art: el cuerpo queda despegado, como una calcomanía arrancada de la que quedan pedazos, pero que sólo se adivina por sus restos. Los personajes están ahí y cuentan, pero algo también se ha perdido.
Recuerdos catalogados, numerados, souvenirs, remanentes de un naufragio. Las dos voces se complementan y se superponen, cuando no se contradicen. La puesta en escena como necesidad. Siguen un orden, son prolijas.
Instalación performática, teatro instalación. La historia transcurre por puntos, avanza, se narra, se pone en escena a sí misma. La vida de las artistas como su obra, la pregunta de siempre… “¿qué es arte?”… la otra… “¿importa?”… La fama como algo que cobra vida propia, inexplicable, elemento más de un relato. Un llamar la atención, no estar solo, aunque esa compañía sea una ilusión. El amor mismo como una relación de balances inestables, de percepciones volátiles. La puesta en escena como única manera de permitir la supervivencia de algo que ya no está.
www.imaginacionatrapada.com.ar16/9/2008

lunes, 1 de septiembre de 2008

Crítica de Gabriel Peralta (Crítica teatral)

Siguen las buenas críticas. Ésta, fantástica. Agradecemos el enorme apoyo de Gabriel Peralta (Crítica Teatral), que nos escribió esta crítica maravillosa, que nos deja bien parados de todos lados.
Si desea leer sus palabras desde su página de origen, por favor clickee aquí.


Arte y Vida

Obra con dramaturgia de Sol Rodríguez Seoane y dirección de Miguel Israilevich.
Body Art, con dramaturgia de Sol Rodríguez Seoane y dirección de Miguel Israilevich, es una estupenda indagación sobre como se pude contar y exhibir a través de distintos lenguajes artísticos, las vicisitudes de una relación.El relato, el juego teatral, la pintura, la fotografía, la música, y hasta la tecnoescena, son los lenguajes por los que atraviesa una historia de amor.Cada uno de estos lenguajes brinda sus propios elementos, y otorga texturas, colores y perspectivas distintas, permitiendo adquirir distintos puntos de vista sobre el hecho que se observa.Por un claro concepto de la dramaturgia y de la dirección se logra un justo equilibrio para que la historia no se pierda por detrás de los lenguajes de exhibición.En esta obra el contenido conjuga con las formas, permitiendo el tono y la tesitura exactos para cada etapa de la relación.El arte en este contexto es considerado como un testimonio. Lejos de caer en acortamientos o enciclopedismos, Rodríguez Seoane y Israilevich, juegan y se divierten, poniendo una cuota de ácido humor, satirizando a ciertas formas del arte, y a los discursos que sosteniendo esas formas la convierte en modas vacías de contenido. Hay que observa que la obra jamás pierde el aire absurdo que la envuelve, aún el los momentos que campea la tragedia.María Colloca, la misma autora y Ramiro Giménez, realizan muy buenos trabajos, en donde la inquietud, la desesperanza y el sinsentido son registros estupendamente abordados.Los elementos, su utilización y colocación en el espacio es uno de los puntos más altos de Body Art. El diseño de Cecilia Zuvialde entrelaza lenguajes en forma admirable; la irrupción de un lenguaje con otro es a la vez provocativa y armónica.El vestuario, de la misma Zuvialde, remite a la atemporalidad.El buen diseño de luces de Andrea Czarny es descarnado por su alta exhibición del dolor.Body Art es una obra que, aparte de los merito precitados, se indaga y reformula continuamente.
Gabriel Peralta

martes, 29 de julio de 2008

Una crítica de lux.

Monica Berman escribió esta crítica en alternativa teatral, que transcribimos a continuación. Gracias, Monique.

Si quieren ver la crítica en su sitio original clickeen aquí.

Escrito en el cuerpo. (Por Mónica Berman) 26/07/08

"(...) la historia no borra nunca aquello que oculta; siempre guarda en sí el secreto que lo encripta" Jacques Derrida.
Body Art tiene múltiples aristas y, del mismo modo que ante un cuerpo, la percepción de ciertos frentes nos oculta los restantes.Es cierto que, en superficie, es posible reconstruir un pequeño argumento: dos artistas plásticas, maestra y discípula, amantes, se disponen a contar su historia de amor ya concluida.Sin embargo, alcanza con observar cómo se construye el espacio para comprender que ésta no será una historia común.En el suelo del "escenario" se inscriben textos para ordenar, como en un juego reglado, cada instancia del relato.La propuesta es sumamente particular en relación con aquello que ¿propone tematizar? Ni Pop Art, ni Body Art. Los íconos de estos movimientos están ausentes en la construcción visual. Y si hay cuerpos, como los hay, no se mostrarán como soporte de las obras.Éste es el procedimiento primordial: lo que se menciona, lo que se dice, no se percibe a través de ninguna otra vía. La escisión entre lo dicho y lo mostrado es central. No juegan a ilustrar.Las imágenes construidas están profundamente estetizadas: las inscripciones en el piso, blanco sobre negro, las luces, el soporte para algún souvenir, las letras proyectadas sobre la pared, todos está propuesto en términos plásticos. En este universo, el vestuario de Aimée, descoloca. Todo el texto espectacular apuesta a descolocar, a desplazar.Se dice sangre, se dice corte, se dice riesgo. Sólo se dice.El modo en que se introduce el body art no debe rebelarse, es lo que se oculta por una falla de memoria hasta que sale a la luz. Y cuando sale, de nuevo, descoloca.Existe un fuerte predominio de lo verbal. La construcción del cuerpo se plantea a través de los lexemas, las referencias a las instancias en las que aquél se pone en juego, devienen leves descripciones y relato.El trabajo con la palabra está definitivamente extrañado desde distintas perspectivas. ¿A quién se dirigen? Evidentemente narran. Entre ellas no interactúan, pero es está claro que se registran, puesto que se corrigen, se confirman, se niegan, se citan. Y el desacuerdo, contra lo que podría suponerse, existe pero no es tan importante.Por otra parte, reconstruyen un acontecimiento de pérdida de lenguaje y en el proceso de recuperación aparecen preguntas como ¿qué es un hospital?, ¿qué es la luz?, ¿qué es el arte? ¿La pregunta es por el término o por el referente?, ¿qué es lo que se perdió?, ¿qué se recupera?Las remisiones al mundo de la plástica, de la performance, se deslizan entre reflexiones sumamente interesantes y cierta posición lúdica que podría inferirse levemente paródica. El cruce entre los movimientos es sumamente divertido: las posiciones más militantes aparecen ligadas aquí al objetivo concreto de hacer dinero, la descripción de cómo es la "vida promedio" de un artista plástico está plagada de ironías, pero el modo de contarlo, con un humor tan sutil sostenido por un excelente texto y por muy buenas actuaciones, termina conquistando.Una propuesta que mira sin condescendencia el pasado del arte y ciertas prácticas de este pasado. Pero que también se interroga sobre otras cuestiones: el pasado del amor, el paso del tiempo, el modo de construir los discursos (la puesta termina con un resumen de todo lo planteado, a cargo de un tercer personaje).Pero también se podría borrar todo lo que se acaba de escribir y comenzar de nuevo, pero por otro lugar, observando otros frentes y ocultando éste. No son demasiadas propuestas las que permiten semejante lujo.

miércoles, 9 de julio de 2008

Una mirada deconstructiva (por Celeste Mandrut)

Celeste Mandrut, de Ansud (Agencia de Noticias Sudamericana) nos escribió la siguiente crítica y sacó la foto que a continuación se pueden observar. Muchas gracias por la foto, Celeste. La página de Ansud, aquí.

Una mirada deconstructiva de una relación amorosa.

Buenos Aires, jul. 8 (ANSud.com) - Bodyart, obra escrita originalmente por Sol Rodríguez Seoane, es una mirada que se propone de-construir con precisión cirujana el interior de un diálogo que nunca fue. Premiada en el Concurso “Primera obra” Argentores y el INT en el 2007, la autora se atreve, junto al director Miguel Israilevich, al desafío de rearmar arqueológicamente una historia de amor y arte, o de arte y amor. Enunciando lo que ya no es, lo que fue y las ausencias, entrega dos versiones de una misma vida plástica, al mejor estilo Andy Warhol.Preguntas como ¿qué pasa cuando termina una relación?, sobre ese final que abre más interrogantes que certezas, se traducen en la puesta en un compilado de escenas calculadas. Sin divisiones ni fronteras, todos son partícipes: le pasa tanto al actor como al público. Todos poseen souvenir, fragmentos de un pasado que quiere advenir como recuerdo.La obra versa sobre las memorias de dos artistas: Elène (María Colloca), plástica y excéntrica, y Aimée (la autora de la obra), sumisa y temerosa. Ambas organizan una vernissage para despedirse y rememorar sus lazos, accidentes, desencuentros, fama, engaños, envidia y desamor.Así, la historia linda entre el campo de lo decible y el silencio, aquello ausente que late pero busca desesperadamente una forma de escapar. Y pone sobre el tapete al cuerpo como objeto y marcas de lo que aún no se puede verbalizar: cuando la palabra se hace carne.Entonces, el otro se revela en discordia y disputa. Bodyart inspira preguntas acerca de qué es el pasado o cuándo deja de estar en presente el amor, y pone de manifiesto los celos y los tríos.La narración condensa un presente enmascarado que recorre todo el acto. Apuesta conceptual que exhibe el mundo de las relaciones con imágenes proyectadas, música en vivo y detalles minimalistas, el trabajo ronda y busca explicaciones sobre cómo enfrentarse a la clausura como fin de la existencia en aproximadamente 60 minutos bien calculados.

lunes, 7 de julio de 2008

Sr. Goldini.

El señor Goldini nos hizo una crítica muy satisfactoria en su blog, aquí, la transcripción.
Si desea ver la crítica en su página y formato original, por favor, clickee aquí.

"Body Art": la sumisión, el amor, la mutilación y la muerte.

Lo que me pareció:Sobre un escenario uniforme y sobrio se desarrolla la acción. En un pretendido vernissage dos artistas plásticas rememoran el pasado de una relación tortuosa de la cual una habla y la otra argumenta sus razones, responde como desde un espejo. ¿Se trata de dos personas o es una que intenta recuperar algo de su mísera vida, con un pasado negado, que inevitablemente la llevará al Final?. La sumisión de la alumna, de escasas condiciones, y el amor por su maestra, aparentemente existosa como artista, que la rebaja a poca cosa y que a su vez no reconoce su enamoramiento nos identifica con algunas de nuestras humanas cualidades. El accidente, ese microsuicidio, donde se anula la memoria, es aprovechado por la pupila para crear una nueva vida en la que la maestra termina aceptando el amor hacia su pupila. Ahora bien, ¿cuál es el arte que se practica para el éxito? Es el Body Art, la mutilación del cuerpo con una gillete frente a un espejo cada vez que la crisis se presenta.

La irrupción de un tercer personaje (¿La Muerte?) desatará el final.
Muy buena obra de Sol Rodriguez Seoane. Muy buena actuación, puesta en escena y dirección.

Claudio Goldini

sábado, 5 de julio de 2008

Nuestra primera crítica.

Ba culture mix vino a ver la obra y nos hizo una crítica. Queremos compartirla con ustedes.

El último sábado me invitaron a ver la obra Body Art, que se realiza todos los sábados a la media noche en el Espacio Teatral Elkafka del barrio de Almagro. Si bien no soy experta en teatro voy a ensayar una pequeña crítica, o a explicar por qué me gustó mucho.
La obra narra la relación entre una artista excéntrica (Elène, interpretada por María Colloca) y y una discípula acomplejada (Aimée, interpretada por Sol Rodríguez Seoane) que se enamoran y desenamoran como cualquier pareja en la vida cotidiana. Lo interesante es que a pesar de que se trata de dos mujeres, el relato no cae en las pavadas que series como The L Word tratan de decir acerca del amor entre dos personas del mismo sexo. De hecho, la historia es más bien acerca de las diferentes posiciones que va tomando una persona en la pareja, donde por momentos es ‘el que ama’ y por otros ‘el amado’, con el drama que eso conlleva.Esta historia que resumo en un párrafo está contada ricamente en forma de ’souvenirs’, que no son más que recuerdos clave de momentos en los que una u otra protagonista se dieron cuenta de algo acerca de la otra: de que la amaba, de que era egoísta, de que su historia se había acabado, etc.
“El amor es una polaroid” dicen en un momento las protagonistas. Una melancólica frase que resume un poco el eje de la historia y de la obra.

Como nota de color, es destacable el momento en que Elène canta un tema que compuso para su discípula en su momento de mayor amor hacia ella. La voz de la actriz es muy profunda y el clima que se crea es hipnotizante. También el momento en que Aimée baila en forma un poco torpe pero encantadora.
Hay un último personaje, el tercero en discordia, que me resultó muy interesante y del que no voy a decir mucho más porque arruinaría un poco la historia: René, interpretado con gracia por Ramiro Gimenez.
Body Art fue escrita por Sol Rodríguez Seoane y fue ganadora del concurso Primera Obra de Argentores en 2007. Su título hace referencia al movimiento de artistas que utilizaban su cuerpo como liezo de expresión de su angustia creativa en los ‘60, y tiene que ver con la vida de Elène (más de este movimiento:
Body Art en Wikipedia español - Body Art en Wikipedia inglés). La obra es dirigida por el cordobés Miguel Israilevich.
Body Art. Sábados a las 23:55 en ElKafka Espacio Teatral (Lambaré 866, Almagro). Entrada: $25, descuento a estudiantes. Reservas: 4862-5439.


Para ver la crítica en la página original, clickee aquí.